

Taliha miró el bosque gris y susurró: “¡Algo extraño pasó!” Lana la búho revoloteó triste, sin su color favorito. “Tenemos que ayudar al bosque”, dijo Taliha. Piko corrió entre ramas apagadas. Nadie cantaba, ni bailaba. Todos extrañaban la alegría.

Taliha tomó la mano de Lana y sonrió: “Encuentraremos los colores.” Lana brilló un poco: “¡Cuenta conmigo!” Piko saltó hacia ellas: “¿Puedo ir también?” “¡Claro, necesitamos a todos los amigos!” dijeron juntas. Los tres salieron en busca de respuestas. El bosque las acompañó en silencio.

Piko encontró unas plumas tornasol en el suelo. “Miren, ¡aquí hay algo especial!”, gritó emocionado. Lana inspeccionó: “Son del arcoíris mágico.” Taliha preguntó: “¿Y quién se lo llevó?” Los tres siguieron el rastro de plumas. El misterio crecía a cada paso.

De pronto, de detrás de un arbusto, salió Bex, el duende. “¿Buscan colores?”, preguntó con una sonrisa pícara. Taliha asintió: “¿Sabes dónde están?” Bex jugó con una cinta brillante. “Tal vez sí, tal vez no…”, dijo. Lana frunció el ceño, sospechando algo. Piko trató de atrapar la cinta.

Taliha le habló con voz suave: “¿Por qué los escondiste?” Bex bajó la cabeza, un poco triste. “Quería que jugaran conmigo”, confesó. Lana se acercó: “No necesitamos robar para ser amigos.” Piko ofreció una nuez: “¡Podemos jugar juntos ahora!” Bex sonrió tímidamente.

Bex explicó: “El arcoíris está atrapado en el árbol más alto.” Taliha miró hacia arriba decidida. “¡Subamos juntos!” dijo animada. Lana desplegó sus alas y voló primero. Piko corrió veloz por el tronco. Bex mostró el camino con destellos de luz. Todos trabajaron como equipo.

El árbol era tan alto que tocaba las nubes. Taliha animó a sus amigos: “Podemos lograrlo.” Lana voló de rama en rama. Piko dio saltos graciosos, casi cayendo. Bex lanzó polvo de hadas para ayudar. El arcoíris se veía muy cerca ya.

Taliha extendió la mano y logró rozar el lazo del arcoíris. “¡Casi!” exclamó animada. Lana le dio un empujón suave. Piko estiró su cola para ayudar. Bex usó su magia y, juntos, soltaron el arcoíris. Los colores comenzaron a brillar de nuevo.

Los árboles recuperaron sus tonos verdes y dorados. Las flores bailaron alegres bajo la luz. Los pájaros cantaron melodías felices. Taliha rió: “¡Lo logramos!” Lana giró, brillando de emoción. Bex y Piko saltaron de alegría, rodeados de colores.

Bex miró a sus amigos y dijo: “Perdón por haber robado los colores.” Taliha le sonrió: “Lo importante es que aprendiste.” Lana agregó: “Ahora eres parte del grupo.” Piko hizo reír a todos con una divertida broma. Bex se sintió querido por primera vez. Celebraron su nueva amistad.

El bosque organizó una fiesta maravillosa. Luces de colores colgaban en todas las ramas. Los amigos compartieron dulces y cuentos. Lana leyó poemas divertidos para todos. Taliha y Bex bailaron bajo la lluvia de pétalos. Todos celebraron el regreso de la alegría.

Taliha miró a sus amigos y susurró: “Siempre cuidaremos este bosque.” Lana, Bex y Piko asintieron contentos. Aprendieron que juntos pueden superar cualquier problema. El bosque se llenó de risa y esperanza. Los colores nunca se volvieron a perder. Fin.