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Tía Gloria, Tía Johana, and Tía Paola standing with warm smiles in front of a playground with a view of the Antuco volcano, surrounded by big chestnut trees and tall poplars.
Había una vez, en un pequeño pueblo rural, un jardín infantil mágico llamado Aguada de Cuel. La escuela tenía un hermoso patio con vista al volcán Antuco. El primer día, los niños llegaron con sus padres, algunos emocionados, otros un poco asustados. Tía Gloria, Tía Johana y Tía Paola los recibieron con cálidas sonrisas. Los niños vieron los grandes castaños y los altos álamos y empezaron a sentirse un poco mejor.
Children playing games under big trees, laughing and enjoying themselves.
Los niños estaban nerviosos, pero las tías habían planeado actividades divertidas. Jugaron bajo los grandes árboles y se rieron juntos. Pronto, los niños empezaron a hacer nuevos amigos. Poco a poco, olvidaron sus miedos. La magia de El Jardín Mágico estaba funcionando.
A little boy named Carlos with a scraped knee being helped by smiling friends, with Tía Gloria, Tía Johana, and Tía Paola watching with pride.
Todos los días, Tía Gloria, Tía Johana y Tía Paola mostraban amabilidad y cariño. Enseñaban a los niños a compartir y a ayudarse mutuamente. Un día, un niño llamado Carlos se cayó y se hizo daño en la rodilla. Sus nuevos amigos se apresuraron a ayudarle, mostrando la bondad que habían aprendido. Carlos sonrió, sintiendo la magia de la amistad.
Children smiling and playing in a beautiful garden, with Tía Gloria, Tía Johana, and Tía Paola observing happily.
Con el paso de los días, a los niños les encantaba venir a la escuela. Disfrutaban aprendiendo y jugando en el hermoso jardín. Incluso los más tímidos sonreían y reían. Tía Gloria, Tía Johana y Tía Paola estaban orgullosas de sus pequeños alumnos. La magia de El Jardín Mágico había convertido la escuela en un lugar feliz para todos.
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