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On a sunlit mountain slope, the good shepherd with a brown cloak and staff lifts a small white sheep onto his arms. Rugged rocks and distant valleys surround them under clear afternoon light.
Jesús contaba historias hermosas. Un día, habló sobre un pastor bueno. "El pastor tenía cien ovejas," dijo Jesús. "Una oveja se perdió en las montañas. ¿Qué hizo el pastor?" Los niños escuchaban con atención. "¡Dejó las noventa y nueve ovejas seguras!" explicó Jesús sonriendo. "El pastor buscó y buscó la oveja perdida. Caminó por valles y subió colinas. No descansó hasta encontrarla. Finalmente, ¡la encontró! El pastor estaba muy feliz."
At the doorway of his home at dusk, the good shepherd with a brown cloak and staff carries the sheep on his shoulders, while two joyful neighbors stand nearby clapping and smiling in lantern light.
"El pastor cargó la oveja en sus hombros," continuó Jesús. "Regresó a casa cantando de alegría. Llamó a sus amigos y vecinos. '¡Vengan todos! ¡Encontré mi oveja perdida!' Los amigos celebraron juntos. Había música y risas por todas partes. El pastor amaba mucho a esa oveja. Nunca la abandonaría. Jesús miró a los niños con ternura. 'Ustedes son como esas ovejas,' les dijo. 'Dios los ama así de mucho.'"
In a sunlit village square, Jesús kneels with open arms as several smiling children run toward him; two disciples stand behind, surprised. Warm afternoon light casts gentle shadows across the stone ground.
Muchos padres traían sus niños a Jesús. Querían que Jesús los bendijera. Los discípulos dijeron: "¡No molesten al Maestro!" Pero Jesús los detuvo. "Dejen que los niños vengan a mí," dijo con amor. Los niños corrieron hacia Jesús felices. Él los abrazó uno por uno. Les contó historias maravillosas. Los niños se sentían seguros y amados. "El reino de Dios es de ellos," explicó Jesús. Todos sonreían contentos.
At twilight outside their homes, Jesús raises his hand in blessing as three children hug him goodbye. Deep blue evening sky darkens around the humble houses and packed-earth path.
"Recuerden esta historia," dijo Jesús a los niños. "Ustedes son muy especiales para Dios. Él nunca los olvidará. Como el buen pastor cuida sus ovejas, Dios cuida de ustedes. Sean buenos y amables unos con otros. Ayuden a quien lo necesite. Compartan su amor con todos." Los niños prometieron recordar sus palabras. Se despidieron con abrazos. Jesús los bendijo a todos. Esa noche, contaron la historia a sus familias.
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