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Emmanuel, un niño de 8 años con expresión curiosa, agachado junto a un arbusto, observando a Loris lento de sonda tierno, una pequeña Loris de ojos grandes y mirada triste, en el suelo. Casas y vegetación de barrio al fondo.
Emmanuel caminaba cerca de su casa cuando escuchó un suave chillido. Al mirar hacia un arbusto, encontró una pequeña Loris de ojos grandes y mirada triste. "Hola, pequeñita, ¿estás perdida?" preguntó Emmanuel. Loris tembló, pero se sintió curiosa. Emmanuel decidió llevarla a su casa para cuidarla. Así empezó su nueva amistad.
Loris lento de sonda tierno, con expresión asombrada, dentro de una caja suave llena de hojas en una habitación infantil. Emmanuel, sonriente, le muestra un peluche favorito: un oso marrón pequeño. Juguetes y lámpara visible en el fondo.
Emmanuel preparó una caja suave con hojas para Loris en su habitación. "Aquí estarás segura y nadie te hará daño", le prometió. Loris miró toda asombrada: no entendía las lámparas ni los juguetes. Emmanuel le mostró su peluche favorito. "Esto es un amigo blandito", explicó él. Loris sonrió por primera vez.
Emmanuel aplaudiendo feliz junto a Loris lento de sonda tierno, ambos bajo una mesa en la habitación. Loris emite un suave chillido, expresión divertida. Papeles con palabras escritas y juguetes alrededor.
Esa tarde, Emmanuel enseñó palabras nuevas a Loris: "mesa", "luz", "ventana". Loris intentaba repetirlas con un suave chillido, haciendo reír a Emmanuel. "¡Muy bien, Loris!", aplaudió el niño. Jugaron a esconderse bajo la mesa riendo juntos. Cada palabra era una aventura divertida. Emmanuel se sintió orgulloso de su pequeña amiga.
Emmanuel y Loris lento de sonda tierno acurrucados en la cama, Emmanuel con expresión protectora y Loris tranquila. Luz suave de amanecer entra por la ventana. Peluche favorito junto a ellos.
Una noche, Emmanuel escuchó ruidos y temió que los cazadores buscaran a Loris. "No te preocupes, te protegeré siempre", le susurró al oído. Loris se acurrucó a su lado, sintiéndose protegida. Al amanecer, ambos despertaron con una sonrisa. Juntos, aprendieron que la amistad hace fuerte el corazón. Nada los separaría y él la protegería hasta llevarla de nuevo a su hábitat.