
Era sábado y Marli, de 16 años, y Sachin, de 13 años, paseaban por la ciudad. De repente, Marli se detuvo. —¡Mira, Sachin! —gritó emocionada—. ¡La Pizzería Arcoíris! En la puerta había un cartel con los horarios. Sachin lo leyó con atención. —¿A qué hora abre hoy? —preguntó. —A las once de la mañana —respondió Marli sonriendo—. ¡Vamos a entrar!

Los dos amigos entraron al restaurante. Las paredes eran de muchos colores brillantes. Había mesas redondas con manteles de arcoíris. —¡Qué bonito! —dijo Sachin. Eligieron una mesa junto a la ventana. La luz del sol entraba y hacía brillar todo. Se sentaron y miraron alrededor con curiosidad. Un camarero amable se acercó con una gran sonrisa.

—Buenos días. ¿Qué quieren beber? —preguntó el camarero. Marli pensó un momento. —Quisiera un vaso de agua fría, por favor —dijo educadamente. Sachin miró el menú de bebidas. —Y yo quisiera un zumo de naranja, por favor —añadió. El camarero escribió en su libreta. —Perfecto. Enseguida vuelvo —dijo con una sonrisa. Los amigos esperaron contentos.

El camarero regresó con las bebidas. —¿Qué desean comer? —preguntó. Marli abrió el menú grande. Había muchas pizzas diferentes con dibujos bonitos. —Quisiera una pizza de queso —dijo Marli. Sachin miró las opciones. —Yo quisiera una pizza de jamón —dijo—. Y también una limonada, por favor. El camarero anotó todo y se fue a la cocina.

Mientras esperaban, hablaron de sus comidas favoritas. —Me gusta mucho el queso —explicó Marli—. Por eso la pizza de queso es mi favorita. Sachin asintió. —A mí me gustan los bocadillos de pollo —dijo—. Son muy deliciosos. Marli sonrió. —También me gusta la pasta —añadió. Sachin bebió su zumo de naranja. —Este zumo está riquísimo —dijo feliz.

Poco después, el camarero trajo las pizzas. Olían increíblemente bien. El vapor subía de las pizzas calientes. —¡Qué pizza tan deliciosa! —exclamó Marli al probar la suya. Sachin probó la limonada nueva. —Esta limonada está muy fría y refrescante —dijo. Los dos comieron con mucho apetito. La pizza tenía el queso perfecto y la masa crujiente. Estaban muy contentos.

El camarero volvió a la mesa. —¿Todo está bien? —preguntó amablemente. Marli y Sachin asintieron al mismo tiempo. —Sí, gracias. La pizza es deliciosa —respondió Marli. —Y las bebidas están muy frías —añadió Sachin. El camarero se veía muy contento. —Me alegro mucho —dijo—. Ustedes hablan español muy bien. Los dos amigos se miraron sorprendidos y orgullosos.

Cuando terminaron de comer, el camarero regresó. Tenía una sonrisa misteriosa. —Habéis hablado un español excelente —dijo—. ¿Queréis ayudarme a servir una mesa? Marli y Sachin se miraron emocionados. —¡Sí, nos encantaría! —dijeron juntos. El camarero les dio libretas pequeñas. —Venid conmigo —dijo. Los llevó hacia una mesa con clientes nuevos. ¡Qué aventura tan divertida!

Marli y Sachin se acercaron a la mesa nerviosamente. Había una señora amable esperando. —¿Qué quiere beber? —preguntó Marli con voz clara. La señora sonrió. —Quisiera un café caliente, por favor —respondió. Sachin escribió en su libreta cuidadosamente. Luego preguntó: —¿Qué desea comer? —Quisiera una pizza grande de verduras —dijo la señora. Los dos amigos anotaron todo correctamente.

Marli y Sachin llevaron el pedido a la cocina. El cocinero les guiñó un ojo. —¡Buen trabajo, chicos! —dijo. Pronto el café estuvo listo. Sachin lo llevó con mucho cuidado. La pizza de verduras salió del horno. Marli la puso en un plato grande. Juntos la llevaron a la mesa. La señora estaba muy contenta. —¡Gracias! ¡Sois unos camareros excelentes!

El dueño del restaurante apareció sonriendo. Era un señor mayor muy simpático. —Habéis trabajado muy bien —dijo—. Tengo un regalo para vosotros. Les dio una caja especial. Dentro había una pizza pequeña de chocolate. —¡Qué rica está! —exclamó Sachin al probarla. Marli también probó un pedacito. —¡Es deliciosa! Nunca había probado pizza de chocolate —dijo maravillada.

Marli y Sachin se despidieron de todos. —Gracias por esta aventura increíble —dijo Marli. El camarero y el dueño les dijeron adiós. —Volved pronto —dijeron. Los dos amigos salieron del restaurante felices. —Ha sido un día fantástico —dijo Sachin. Caminaron hacia casa con la pizza de chocolate. Hablaron de todo lo que habían aprendido. Ya planeaban su próxima aventura juntos.
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