
Mía llegó del cole con alegría, —¡Mamá, mamá, qué buena noticia el día! Habrá un concurso de disfraces genial, quiero llevar el conjunto más original. Su pelo rubio brillaba con emoción, la moda era siempre su gran pasión. —Tengo que pensar muy bien qué pondremos, ¡seguro que algo bonito encontraremos!

Mía corrió a su cuarto a buscar, abrió su armario para investigar. —¿Qué habrá aquí? —se preguntó curiosa, mirando la ropa tan maravillosa. Había prendas de todos los colores, perfectas para crear los mejores primores. Sus ojos brillaban con ilusión, ¡empezaba su gran preparación!

Encontró una camiseta muy azul, brillante como el cielo del sur. Una falda rosa como una flor, y pantalones negros de gran esplendor. Había una chaqueta roja radiante, un sombrero verde muy elegante. Una bufanda amarilla como el sol, zapatos marrones y gafas, ¡qué colección!

—¡Vamos a probar! —dijo Mía encantada, y empezó la prueba tan esperada. Primero se puso la camiseta azul, luego la falda rosa, ¡qué chulísima estás tú! Se miraba al espejo con atención, cada prenda elegía con gran emoción. —Esto va bien, pero falta más, el mejor disfraz yo crearé, ya verás.

Añadió la chaqueta roja brillante, y el sombrero verde como diamante. Se giró frente al espejo otra vez, —¡Qué colorido! —exclamó con rapidez. Pero algo faltaba, eso pensó, y más accesorios entonces buscó. —Necesito algo más especial, para que mi look sea fenomenal.

Su madre entró sonriendo al pasar, —¿Qué llevas puesto, mi amor, déjame mirar? —Llevo camiseta azul y falda rosa aquí, chaqueta roja y sombrero verde, sí. —¡Qué bonito! —dijo mamá con amor, —pero necesitas un accesorio mejor. —¿Qué más puedo usar? —preguntó Mía, esperando el consejo de su guía.

Mía tomó la bufanda amarilla radiante, y las gafas de sol tan elegantes. Se las puso con cuidado especial, —¡Ahora sí está perfecto, es ideal! Su madre aplaudió con gran emoción, —¡Ese es el disfraz de campeón! Mía saltó feliz en su habitación, lista para la gran competición.

Esa noche Mía no podía dormir, pensaba en el concurso por venir. Preparó su ropa con mucho cuidado, cada accesorio bien colocado. —Mañana será un día especial, mi disfraz es realmente sensacional. Soñó con colores y diversión, durmiendo con una gran ilusión.

Llegó la mañana del concurso ya, Mía se vistió con felicidad. Camiseta azul, falda rosa al ponerse, chaqueta roja para verse. Sombrero verde, bufanda amarilla brillar, gafas de sol para completar. —¡Estoy lista! —gritó con emoción, rumbo al cole con gran ilusión.

Todos los niños llegaron vestidos, con disfraces muy divertidos. Había colores por todas partes, ropa y accesorios, todos los artes. La maestra sonrió al grupo mirar, —¡Qué disfraces tan lindos sin comparar! Los niños desfilaron uno a uno, cada conjunto era muy oportuno.

—Mía, ¿qué llevas puesto? —preguntó la maestra, esperando su respuesta tan maestra. —Llevo camiseta azul y falda rosa radiante, chaqueta roja y sombrero verde elegante. Bufanda amarilla y gafas de sol, ¡mi disfraz tiene mucho color! Todos aplaudieron con alegría, admirando el conjunto de Mía.

La maestra anunció con emoción, —Mía gana por su creación. Le dió una medalla reluciente, por el disfraz más colorido y valiente. Camino a casa Mía sonreía feliz, —¡Me encanta la moda, qué gran aprendiz! Ya pensaba en su próxima aventura, con más colores y hermosura.
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