

Solfita abrió sus ojitos en el jardín dorado. Era una mariquita amarilla muy especial con siete puntitos de colores en su espalda. «¡Buenos días, flores!» cantó alegremente. De repente, sus puntitos comenzaron a brillar con luces suaves. «¿Qué es esto?» preguntó sorprendida. Cada puntito pulsaba con un color diferente: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta. Solfita movió sus alitas y los puntitos hicieron un sonido musical hermoso. «¡Qué maravilla!» exclamó feliz, comenzando a volar entre las flores.

Solfita voló hasta una rosa rosada. «Hola, señora Rosa», saludó. La rosa se balanceó suavemente. «Tus puntitos suenan como música», dijo la rosa. Solfita tocó cada puntito con su patita. DO, RE, MI, FA, SOL, LA, SI. «¡Son notas musicales!» gritó emocionada. Un pequeño grillo apareció entre las hojas. «Yo también hago música», dijo el grillo. «¡Cantemos juntos!» propuso Solfita. Sus puntitos brillaron mientras el grillo chirriaba. Juntos crearon una melodía preciosa que hizo bailar a todas las flores.

El viento sopló suavemente y trajo una mariposa azul. «Escuché tu música desde lejos», dijo la mariposa. «¿Quieres aprender mi secreto?» preguntó Solfita. La mariposa asintió con sus antenas. Solfita explicó: «Cada puntito tiene su propia nota y ritmo». Tocó sus puntitos en diferentes órdenes: rápido, lento, fuerte, suave. «¡Puedes hacer muchas canciones!» exclamó feliz. La mariposa movió sus alas al ritmo. El grillo saltó de alegría. Todos los animalitos del jardín se reunieron para escuchar la música mágica de Solfita.

El sol comenzó a ponerse pintando el cielo de naranja y rosa. «¡Hagamos un concierto!» propuso Solfita. Todos los amigos se prepararon en el jardín. Solfita dirigió con sus antenas. Sus siete puntitos brillaron creando una sinfonía de colores y sonidos. El grillo tocó el ritmo, la mariposa bailó, y las flores se balancearon. «La música une a todos», dijo Solfita sonriendo. Las estrellas comenzaron a aparecer en el cielo. «Mañana haremos más música», prometió. Solfita se durmió feliz sabiendo que su don especial traía alegría al jardín.